La figura del mediador y el enriquecimiento profesional

La figura del mediador

El mediador es el conductor de todo el proceso de mediación. Su intervención tiene la función de ayudar a las partes a llegar a un acuerdo. Es el líder del proceso, y sin embargo son las partes las que marcan los tiempos y en realidad las verdaderas protagonistas. El papel del mediador se ciñe a adaptarse a las situaciones que se den a lo largo del encuentro, así como al grado del conflicto en cada momento. Las labores del mediador son las siguientes:

  • Adherirse a las ideas y principios que hacen posible la Mediación.
  • Apoyar y asesorar a las partes.
  • Reducir la conflictividad y restablecer la comunicación entre las partes.
  • Ayudar a las partes a poner de manifiesto sus intereses reales.
  • Garantizar el equilibrio de poder entre las partes.
  • Reducir la tensión.
  • Determinar el tipo o los tipos de conflictos existentes en el proceso para poder ayudar a las partes a solucionarlos eficazmente.
  • Ayudar a llegar al punto medio entre las dos posturas enfrentadas.
  • Propiciar el diálogo entre las partes sobre el problema real.

Mediador

El mediador, ¿abogado?

De alguna manera, la abogacía y la mediación se complementan y ambas se aportan mutuamente. Un abogado que a la vez ejerza la mediación cuenta con la ventaja de que no sólo tiene pleno conocimiento de las leyes y las posibilidades con las que se puede jugar a la hora de llegar a acuerdos. Además, la mediación le proporciona una percepción más rica y más humana del conflicto, sus tipos, sus causas y sus soluciones. Muchos asocian al mediador con la figura del abogado, y aunque se dan casos en los que los mediadores son también profesionales del derecho, no siempre es así. Los profesionales de la mediación vienen de diversos mundos laborales como la psicología, el trabajo social, la medicina, las humanidades, etc. Esta interdisciplinariedad con la que cuenta la mediación no puede hacer más que sumar. Si queréis ampliar la información sobre este tema, os recomiendo “Cómo vivir la mediación siendo abogado“, de Ana León Garrigosa.

La mediación vista desde distintas profesiones

Para desarrollar todas estas habilidades y funciones, es importante que el mediador se olvide de prejuicios y explote su creatividad y su perspicacia a la hora de afrontar y analizar el conflicto. Por ello es muy enriquecedor que en una mediación hayan dos mediadores. No todas las personas tenemos la misma percepción de las cosas, es fácil que un mediador pueda obviar algún aspecto que sea importante para el proceso, pero es difícil que entre dos no lo vean. Una mediación interdisciplinar, en definitiva, puede ayudar ampliar la visión sobre el conflicto y permite abordarlo en su plenitud, sin dejarse ningún cabo suelto. Sin duda, los profesionales de la mediación que vienen desde distintos mundos laborales, no pueden más que enriquecer el proceso y aportarle nuevas visiones, ideas y percepciones.

Mediador

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