La empatía es necesaria para ser feliz

Empatía e inteligencia emocional

Hace unas días os hablaba de la inteligencia emocional y cómo esta puede marcar la diferencia entre una vida de éxitos y una de fracasos. En este post quiero hablaros de uno de los componentes más importantes de la inteligencia emocional, que puede ser vital a la hora de relacionarnos con los demás y de sobrellevar los problemas con los que nos enfrentemos a lo largo de nuestra vida. Este componente es la empatía.

Empatia

Los beneficios de tener empatía

La palabra empatía viene del término griego epathón, que significa “sentir dentro”. A lo largo del tiempo, el concepto ha sido investigado hasta llegar a la definición por la que hoy en día conocemos a la empatía: la capacidad que tenemos para ponernos en el lugar del otro y comprender sus sentimientos y emociones. Según estudios recientes la empatía está muy relacionada con aspectos muy positivos y valorados de las personas, como son:

  • La autorregulación: la habilidad para controlar nuestras emociones e impulsos, y conseguir así hacer nuestra la respuesta.
  • Relaciones sociales buenas y saludables.
  • Autoestima: el aprecio que tiene uno de sí mismo.
  • Actitud solidaria.
  • Disminución de prejuicios.

¿Quieres saber si eres una persona empática? Aquí os dejo un test para que lo averigüéis. Si el resultado no es positivo no os preocupéis, la empatía es algo que se puede aprender y desarrollar, no es algo estático.

Empatia

No hay mediación sin empatía

La empatía es un elemento esencial en el proceso de mediación. Por un lado, el mediador tiene que ser una persona empática, que dentro del proceso se olvide de prejuicios y trate a ambas partes por igual, evitando así que ninguno de los implicados en el proceso llegue a sentirse en algún momento discriminado, poco atendido o poco entendido. El mediador también debe ponerse en la piel de cada una de las partes para ver más allá de sus intereses, comprender qué necesitan realmente e intentar que ellos también sean conscientes de sus verdaderas necesidades. Además, el mediador también tiene que equilibrar el poder entre las partes, hacer que ninguna se sienta por debajo de la otra, y conseguir otorgar a las partes la autoestima necesaria para que se vean capaces de solucionar el problema por ellos mismos, pensando en la mejor solución. Por otro lado, si las sesiones de mediación se desarrollan como es debido, lo normal es que la empatía ayude a las partes y se convierta en un componente crucial del proceso.

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