Cómo superar conversaciones difíciles

Un problema es una oportunidad para dar lo mejor que tienes.

D. Ellington

SOS: Conversaciones difíciles a la vista

Hoy os quiero hablar de las conversaciones difíciles. Sí, esas conversaciones que no nos gustan nada, que nos encantaría evitar por todos los medios y que hasta pueden llegar a darnos “miedo”. La mayoría de las veces ese sentimiento de miedo viene causado porque de ellas depende mucho, desde conseguir o no algo que queremos hasta jugarnos la relación con la otra persona implicada. Y es que las conversaciones difíciles suelen ser con las personas que nos importan: nuestros padres, nuestra pareja, nuestros amigos… Y a veces con gente que aunque no forme parte de nuestro vínculo más cercano si está presente en nuestra vida: nuestro jefe, compañeros de clase, de trabajo..

Conversaciones difíciles

La voz interior y la voz exterior

El primer paso que hay que dar para resolver con éxito una conversación complicada es tener claro qué es el éxito. En este caso el éxito sería que tanto nuestra voz interior como nuestra voz exterior se correspondan. Todos tenemos una voz interior (lo que pensamos) y una voz exterior (lo que decimos). En muchas ocasiones nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y esas voces no se corresponden, nos excedemos con la otra parte o caemos en el error de ceder demasiado o no decir lo que realmente pensamos. El segundo paso es aceptar que mi punto de vista no tiene porqué ser el de la otra parte. Es importante tener muy en cuenta a la otra persona y pararse al menos a escuchar las razones del otro, para así entenderlo mejor. También lo es hacerle entender a la otra persona mi intención y así evitar malentendidos y conseguir mi objetivo real.

Controlar las emociones

No podemos sacar a nuestras emociones y las del otro de estas situaciones, pero sí debemos esforzarnos por controlarlas, pues si no lo hacemos se pueden convertir en el gran enemigo de este tipo de conversaciones. Para ello es importante conocernos, saber cuáles son nuestras emociones más frecuentes, qué nos hace saltar, qué le hace exaltarse a la otra persona, e intentar evitarlo a toda costa. Eso sí, no es necesario dejar las emociones fuera de la conversación. De hecho es imposible hacerlo. Para tener una buena conversación es bueno expresar lo que sentimos o hemos sentido, pues es una forma muy eficaz de que la otra persona nos entienda. Por último, recordar aquel dicho que recomienda decir tres aprecios por cada crítica. Es real. No solo debemos decir las cosas malas, también las buenas y ensalzar los valores de la otra parte. Si seguimos todos estos pasos y reflexionamos sobre ello ya tenemos hecha la mitad del camino para alcanzar el éxito, ¡ahora solo queda ponerlo en práctica!

 

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